Una bandada de gaviotas irrumpe en un cielo anaranjado que agoniza en el ocaso. Aurinn la observa alejarse, contenta y aliviado de haber llegado, luego de dos días, a salvo a Ayarta. Era magnífico mirar los matices del atardecer sin las eternas hojas del bosque fragmentando la luz del sol.
- No quiero saber cuánto habría tardado sin la ayuda de la gema - lanzó al viento. - Ahí dentro está tan oscuro que no habría podido ubicarme por mi cuenta.
Se aproximó unos pasos para observar la ciudad desde arriba; Debía admitir que le emocionaba bastante la idea de conocer por fin aquellas tierras con las que tanto soñaba, pues se había cansado de imaginar sus parajes y la belleza infinita contenida en ellos...Y ahora Ayarta se encontraba allí, bajo sus pies...
Pero lo que vio no se asemejaba ni en el más mínimo ápice a lo que pintaba su imaginación; Lo que contempló Aurinn...era una tragedia.
Una ciudad absolutamente devastada por una fuerza desconocida se inclinaba ante su rostro, marchito por el horror indescriptible de aquel escenario en ruinas. No había rastro alguno de vida; Ni personas a la vista, ni refugios de sobrevivientes, ni cadáveres si quiera...Toda estructura yacía exánime bajo una gigantesca nube de polvo que sin rumbo bañaba las calles, dándole un toque aún más luctuoso y desolado al lugar.
Aurinn estaba asustada, sin saber qué hacer o qué ruta tomar. No había indicios sobre qué podía ser lo que acabó con la vida de lo que -según sabía- había sido una bellísima ciudad. Simplemente no podía creerlo...
Comenzó a descender lentamente, pensando en quién querría y podría causar tal atrocidad y por qué. Se sentía profundamente decepcionada e incapaz de ayudar a nadie, pues elt emor inhundaba sus pasos y sus pensamientos...Ayarta destruida...
Llegó a lo que parecía el centro de la ciudad. Allí la capa polvorienta opacaba con mayor intensidad la vista, lo cual llevó a Aurinn a concluir que el siniestro había ocurrido hace tan sólo algunas horas...Mas no se oía ni un alma...
-Eh tú, viajera. Deberías irte de aquí.- Aurinn dio un respingo, ahogando un grito. Se dio vuelta, y encontró a un muchacho harapiento justo detrás de ella. ¿Cómo se había acercado tanto sin que ella lo notara?
-¿Quién eres tú? y ¿Cómo sabes que soy una viajera?
- ¿Es que acaso no es obvio? Tu mirada te delata. - Aurinn, como por inercia, clavó su mirada en el suelo- Además, soy el único ayeriano que queda en este lugar.
-Es que...¿Todos los demás murieron? pero...¿Qué fue lo que ocurrió? y ¿Cuándo? y.....?-
-Demasiadas preguntas, viajera.- El joven le dio la espalda para marcharse, pero Aurinn se adelantó y lo detuvo.
-Pues lamento informarte que no me iré hasta que me las conteste.-
-Eso supuse.-El hombre se hizo a un lado y siguió caminando- Sígueme.-
Luego de casi una hora de caminata en completo silencio, llegaron a un arroyo que, a juzgar por los trozos de madera, escombros y cuerpos inertes que flotaban en él -los que por cierto tenían horrorizada a la chica-, también había sido lugar de enfrentamiento.
-Ocurrió esta madrugada- comenzó el ayeriano, mientras se sentaba en la hierba chamuscada- Aún no comenzaba la actividad diaria en Ayarta. Asumo que se aprovecharon de ello para entrar sin ser descubiertos...-
- ¿Se aprovecharon? ¿Quienes?-
-Al parecer, tu pueblo no ha sido atacado...tienes suerte.
"Khorün y sus 700; hombres originarios de Ciudad Yarut, jinetes nocturnos montados en enormes pegasos negros que llevan meses asediando pueblos y aldeas. Ninguno ha podido contra ellos. Las localidades más grandes y poderosas incorporaron sistemas de seguridad especiales en caso de ser atacados, pero ninguno dio resultados satisfactorios; Los bárbaros de Khorün destrozaron todo. Ayarta no fue la excepción. Al cabo de unas horas ya no quedaba nada de nuestro hermoso pueblo...Acabaron con todo lo que encontraron a su paso como perros hambrientos, sin diferenciación alguna...
Mi madre y yo nos escondimos en un hueco bajo mi cuarto, pero mi padre y mi hermana no alcanzaron a llegar.- A Aurinn comenzaba a asombrarle más la tranquilidad y entereza con las que el joven relataba lo sucedido, que la historia en sí misma.
-Lo peor y más extraño de todo es que nadie, absoutamente nadie sabe con certeza el motivo por el cual Khorün se moviliza derribando todo lo que se le pone por delante, ni de dónde consiguió tantos hombres que lo secundaran. Algunas personas especulan sobre espíritus que posee sus cuerpos, otros sobre la bísqueda de un tesoro mágico...Sin embargo, yo creo que esas no son nada más que versiones inventadas para saciar la sed de curiosidad e incertidumbre. Esos tipos nacieron con la maldad marcada en sus venas y hay algo que logró desencadenarla...o alguien...
-¿Alguien? Pero...¿Por qué provocarían tantos desastres si tan solo se tratara de un problema con una sola persona?-
-Cuando los hombres de Khorün irrumpieron en mi casa, escuché algo. -La vista del joven estaba fija en un cadáver que flotaba próximo a ellos en el arroyo - Uno de ellos, luego de echar abajo todo lo que encontraron en mi casa, dijo algo así como: "No importa cuánto sea lo que hay que reducir a polvo...Ese maldito ayeriano tendrá que dar la cara en algún momento; Después de todo...tarde o temprano morirá". Nunca dijeron su nombre, pero al parecer todo esto tiene que ver con uno de los nuestros. Sería bueno descubrir algo más si le pregunto sobre ello a los sobrevivientes...
-Entonces, ¿Si los hay? Pero yo, a excepción tuya, no he visto a nadie...-
-No están aquí. Construyeron un refugio provisorio a las afueras del Tapka, que es el pueblo más cercano. Extrañamente no fueron atacados. Yo quise quedarme aquí un poco más antes de ir con ellos...
Aurinn creyó comprender el motivo. Nadie dijo que despedirse tan pronto e inesperadamente de tu pueblo natal fuera algo tan fácil. Todavía le costaba creer que hubiera gente tan indolente y egoísta suelta por ahí a su libre albedrío, provocando tales ataques a gente inocente y, encima, sin razón aparente. Por otro lado, luego de haber escuchado al chico, A Aurinn le surgió una corazonada. Decidió no compartirla, pues no estaba segura de que fuera prudente. También decidió no dar a conocer su lugar de origen, para evitar problemas y sospechas injustas.
Todo era extremadamente extraño y sin sentido. Por supuesto, ya no podía continuar con su viaje asi tan campante.
-Quiero ayudar- dijo Aurinn al joven ayeriano, con expresión decidida- Es verdad que no soy de aquí, pero no puedo seguir adelante con mi objetivo inicial sin aclarar esto. Te acompañaré al refugio y veremos si podemos conseguir algo más de información en Tapka.-
-No. Después de lo ocurrido, no creo que miren con buenos ojos a una viajera.-
-No me importa; Iré contigo. Además, ya podrías ir preguntando mi nombre, que por cierto no es "viajera", ¿sabes?- Aurinn dirigió su vista al cielo con falso enfado. El joven sonrió sutilmente para que la chica no lo viera.
-Muy bien, entonces...¿Cuál es el nombre de tan solitaria dama viajera de procedencia desconocida?-
-Aurinn...mi nombre es Aurinn. y ¿Mi procedencia?, ¿Te importa si lo dejamos en que vengo de muy lejos?-
-No...Al menos no por ahora. Supongo que hay momentos y momentos para decir ciertas cosas, ¿no?-
- Algo así. ¿Y bien? ¿Qué hay de ti? O ¿Prefieres que te llame "joven desconocido"?- Esta vez no pudo disimular la sonrisa.
-Me llamo Junas. Disculpa mi descortesía hasta ahora. Comprenderás que aquí ya no se sabe en quién confiar. Sin embargo, tus ojos me inspiran confianza.-
-¿Mis ojos? ¿Sólo por eso me juzgas? ¡Vaya, si fuera realmente una espía o una enemiga, estarías en problemas! -Ambos rieron. Estaban un poco más tranquilos.
-No, no lo eres. Lo sé.-
-Pues qué alivio...Por cierto, ya oscureció completamente. ¿No es muy peligroso que partamos ahora mismo?-
-Esta noche hay cuarto menguante- dijo Junas, señalando el firmamento.- Eso da buena suerte a los caminantes nocturnos. Además, Tapka no está muy lejos de aquí.
-Espero que tengas razón...-
-Muy bien- Junas se puso de pie, ayudando a Aurinn a levantarse- En marcha...Aurinn.- La joven sonrió.
-En marcha...Junas-.
Y mientras avanzaban acogidos por los sonidos nocturnos -nuevamente en completo silencio- Aurinn meditaba sobre la posibilidad de que su presentimiento fuera certero; Tal vez, sólo tal vez, ella sabía el nombre de aquel rebuscado ayeriano...
febrero 19, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Sonríe,
no importa cuando...ni por qué.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario