febrero 06, 2007

Matices!


Pequeñas grandes cosas, jajaja...

Magnitudes que se mantienen en una irregularidad abismante, son atribuídas a ínfimos detalles que pueden concluir en un matiz interesante...De esos que convierten un día común en un buen día.
Lo ideal es una buena utilización de esos matices. Un buen ejemplo sería contrarrestar aquellos motivos que producen enojo o intolerancia frente a determinadas circunstancias; O tal vez la reutilización de ellos desde uno hacia otros...Buehh, supongo que cada uno inventa su propia forma de uso.

¿Cuál es el de hoy?

Sales de casa con una sarta de regaños enterrada en tu -aún más enterrado- buen ánimo. Individualismo. Holgazanería. Lo de siempre. Afuera hace más frío del que pensabas, pero ya no te dan ganas de volver a casa a buscar algo que abrigue más. Debes ir al centro de la ciudad a entregar un encargo atrasado, y poner tú la cara de vergüenza cuando el asunto en cuestión ni siquiera te incumbe. Pasan 10 minutos. Aún esperas taxi, puesto que vienen todos llenos desde el centro comercial, que afortunada y desafortunadamente, está muy cerca de tu casa. Piensas "Es que nada puede tener sólo un lado bueno?". Te recriminas por lo desagradable y estúpido del comentario, y porque en el fondo sabes que todas las otras razones que te tienen de ese humor son finalmente tu culpa. Mientras buscas algún método para solucionar tus peores defectos de una manera más rápida y eficaz (aunque sea más de entretención para esperar el taxi que por tener la certeza de que realmente existe tal cosa), recuerdas que olvidaste sacar tu cámara de fotos del morral, ese mismo que llevas colgando de tu hombro. Tomar fotografías. De pronto, te animas con la idea. Atardece, y el entorno es idóneo para la ocasión.

Llevas 7 minutos y no consigues ninguna toma que te agrade. Aún no pasa ningún taxi disponible. Imaginas por una fracción de segundo a los pasajeros de uno de ellos haciéndote muecas de burla y expresiones de superioridad por la incalculable suerte que tienen de ir rumbo a sus respectivos destinos y tú no. Pero todo se desliza por tus ojos en un instante fugaz. Así que no logras disgustarte. Bueno, tal vez un poco. Notas que la gente que pasa en sus autos te queda mirando, tal vez porque tu cara de concentrada mirando la hoja de un árbol a través de la cámara (Dios! ¿Que relevancia o trascendencia puede tener esto?) les llama la atención ...Pero eso te fastidia y te va quitando las ganas de seguir tu búsqueda por una buena imagen. Casi 20 minutos y nada. Comienzas a hartarte de esperar y consideras el volver a casa diciendo que harás el trámite al día siguiente. Desistes, como era de suponerse. En eso, un grupo de jóvenes -como de tu edad, aunque ellos no dirían lo mismo de ti- que se acercan conversando animadamente. Haces como que estás absolutamente ensimismado intentando hacer que aparezca de la nada un taxi vacío de pasajeros. Presientes que uno de ellos te mira. En un impulso, se te ocurren varias palabras que te diría si se decidiera a hablarte, pensando en forma conjunta tus posibles respuestas. Aún así, te sorprendes al oír un alegre "¡Hola!" del chico que te estaba mirando. Te aventuras a girar la cabeza y descubres que ahora todos te observan sonriendo, mientras avanzan. Te miran con unas ansias bien disimuladas, sin esperar en el fondo que contestes. Tú, ignorando todas las opciones ya analizadas, lanzas un "Hola" al aire, suave, despreocupado y amigable, acompañándolo con una sonrisa a medias. Después de todo, más que por cortesía, lo haces por agradecer el saludo en medio del hilo que ya se estaba enredando de tanto tejer malas vibras para tu tarde. Un pequeño rescate. Ellos sueltan risitas y te miran un segundo más antes de seguir con su camino. Instantes más tarde, sientes un grito del mismo chico: "¡Gracias!". Te vuelves al grupo, a lo que el termina con un "...por saludarme." Luego escuchas vagamente cómo se dirigía a sus amigos diciendo algo así como "Así da gusto, cuando la gente tiene esa buena disposición para...". Te sientes bien y te quedas tranquilo, pues sabes que él alcanzó a vislumbrar tu sonrisa -esta vez completa- como respuesta. Por un momento, no puedes creer que haya dado ese valor a algo tan insignificante; Finalmente te das cuenta de que así es más agrtadable. Y, sin ton ni son, ya no te aquejan ni tus defectos, ni los regaños que llevas (o llevabas) colgando, ni el taxi que no llega, ni el frío apremiante, ni nada...Todo gracias a un mínimo detalle...


...Que tal vez no lo era.

No hay comentarios.:

Sonríe,

no importa cuando...ni por qué.