diciembre 22, 2006

VI

La mente de Iina regresó a la playa en que se encontraban. El calor camuflaba al viento con cada vez más intensidad, propiciando una tranquilidad desgarradora. Minutos más tarde, Aurinn se dispuso por fin a recortar con su voz el manto de silencio que las envolvía:

-Entonces...¿Debo concluir que Shasta aplicó en mí alguno de sus trucos para que tu visión no se cumpliera? Porque si es así, esto no augura nada bueno...-

-Lo cierto es que no podemos tener certeza si resultó o no sea lo que sea que haya hecho...-Mientras hablaba, Iina escribía inconscientemente en la arena húmeda el nombre de su hermana con el dedo.- Pero, luego de que Shasta se marchara, di el mensaje a papá y mamá y resolvieron obedecerla; Todos temíamos que algo te ocurriera, que aquella visión significara una nueva puerta de sufrimiento para ti...-

-Pues, de todos modos-replicó, con un falso tono de reproche- Me hubiese gustado que me lo dijeran, ¿sabes?- No sabía por qué, pero no se sentía enfadada: En el fondo se los agradecía.

Los sucesos recientes se convertían gradualmente en un problema mayor de lo que alguna vez imaginó, y lo peor de todo era que, una nueva sensación nada agradable comenzaba a apoderarse de ella: Un ogro que llevaba por nombre miedo se inmiscuía sin permiso dentro de su mente y no le parecía justa la idea de tener que aceptarlo. Ya no podía matarlo, eso seguro. "Si debo enfrentarme a algo, prefiero saber lo que más pueda sobre ello antes que sentirme a la interprerie".

-Bien-Dio un largo suspiro antes de hablar- Si todo lo que Shasta dijo es verdad, mi corazón me ha recordado que en mi vida pasada dejé un asunto pendiente, el cual se encuentra almacenado en...este cofre.-al decir esas palabras, miro instintivamente su pecho, que no mostraba señales de anormalidad- Y existe una llave que permitirá que todo este asunto salga a la luz ¿No? Lo que indica que mientras no lo encuentre, no podré escapar de este "peso extra"...-

-Me temo que así es...Recuerda que la cadena de oro salió justo después de que desaparecieran los ojos en el bosque...-

-Los ojos en el bosque...- Aurinn se paró en seco.

Una emoción traicionera emanaba de su rostro dorado, sintiendo el impuslo de correr hacia un lugar escrito dentro de ella. La nitidez comenzaba a manifestarse en fugaces pinceladas salvadoras, que mantenían el temor al margen de la nueva determinación que nacía en sus pupilas. Y no pensaba desperdiciar ese momento.

-Los ojos en el bosque...eran los ojos de Memorius. Es él quien debe oir lo que en mi pecho reposa. ¡Es él quien abrirá este cofre, el portador de la llave!... ¡Memorius!-

Iina, que caminaba delante de Aurinn giró para contestarle, pero en la fracción de segundo que lo hacía, su hermana pasó a su lado rápidamente, adelantándola.

Aurinn corría como si el diablo fuera por ella, salpicando agua por todos lados , sin atender a los gritos de su hermana.
Ya lo había decidido: Encontraría todas las respuestas a sus preguntas, sin importar cuán difícil fuera. Y mientras corría sin saber dónde, entregada al impulso de las emociones, algo le decía que una nueva señal esperaba por ella...

V

Iina se le quedó mirando un momento, extrañada.

-¿Memorius? ¿Quién es Memorius?-

-No lo se exactamente...Sólo...sólo sé que así se llama...- Aurinn llevó sus dedos índices a las sienes, intentando sacar más información a flote.

-Hummm...Memorius...-apartó su mirada del suelo, buscando en el aire la forma de explicar lo que acababa de entender-Así que a él se refería Shasta...-

-¿Cómo? Entonces, ¿También sabía de él?-

-Nin...-Si iba a revelar algo, sería todo o nada. Y ya había comenzado.- ¿Jamás te ha parecido extraño que, siendo este un lugar tan hermoso, siendo Ayarta tan llamativo y encantador como todos dicen, te hayamos prohibido por tantos años venir aquí?-

-¡Por supuesto que sí! - Contestó Aurinn, arqueando una ceja ,escéptica- De hecho, antes de llegar al bosque me preguntaba por qué le tendrían tanto...-

-¿Miedo?- Finalizó Iina, ya resignada.- Pues...Luego de que Shasta me contara lo que ya escuchaste, se puso de pie y se dirigió a tu cuna. Dormías...-Iina perdió su mirada en el cielo, como si ya no estuviera allí.- Te observó durante mucho tiempo, escuchando lo que tu rostro apacible le hablaba en sueños...Hasta que me miró y dijo:

"-Lo verá en Ayarta. Sólo una vez bastará.-

-¿A quién?- repliqué.- ¿De qué estás hablando?- Mas no contestó. Y si anteriormente había permanecido callada una ternidad, esta vez fueron dos. Finalmente, cuando ya me sentía consumida por la incertidumbre, dijo las que fueron sus últimas palabras al respecto:

-Nadie dijo que sería fácil...Iina, dale a tus padres un mensaje de mi parte: No dejen que esta niña se acerque si quiera al bosque de Ayarta, sólo así lo que he hecho tendrá efecto...Mis bendiciones para tí, pequeña Aurinn...-

-Pero...¡Shasta, espera! -alcancé a detenerla antes de que abriera la puerta-!No puedes irte sin decir nada más! Debes decirnos qué está ocurriendo...-

-No te preocupes, Iina. Tómalo tan sólo como una precaución ante una indefensa corazonada de esta pobre vieja. -Alcancé a divisar una tenue y falsa sonrisa- Haz lo que te dije. "

Sonríe,

no importa cuando...ni por qué.