noviembre 21, 2006

Historia de un sueño I

Emilia no tenía ganas de levantarse. En realidad, no sabía con exactitud si alguna vez las había tenido. Las voces somnolientas y el ajetreo habitual de cada mañana habían concebido en ella un mal humor jamás combatido ni controlado, pues sabía que su ceño permanentemente fruncido y su mal semblante la mantenían apartada de las demás: La soledad era lo único que necesitaba.

Sin embargo, aquel día, la rabia emergió más rapido de lo habitual; Había tenido un sueño agradable. No logró recordar completamente de qué se trataba, pero consiguió abrir sutilmente el grifo que residía en ella y soltar algunas tímidas gotas de esperanza. Mas ahora...las voces quejumbrosas, el ruido de las cortinas al abrirse, los pasos apresurados de las enfermeras...Sólo le revelaban una vez más que ese mundo de sueños no era para ella, que nuevamente debía pisar el suelo. El frío y quebrado suelo en que se sostenía su vida.

Inspiró hondo, agudizó el oído. Llovía a cántaros. Afortunadamente, eso siempre resultaba ser una motivación suficiente para desperezarse y ponerse de pie. Así lo hizo...

A Emilia le fascinaban las tormentas. Estaba convencida de que, el ritmo que llevaba cada gota traía música del cielo. No le costaba nada imaginarla...Tan sólo se sentaba junto a la ventana, apoyaba las palmas de sus manos -con cierta dificultad- en el vidrio helado, cerraba los ojos, y traer la melodía a sus oídos era cosa de segundos. En eso se divertía durante horas.

*

Día domingo es día de visitas. Día de nerviosismo, de esperanza, de ilusiones y sonrisas forzadas; Día en el que la egoísta finge ser adorable, mientras la adorable procura duplicar su encanto.
Para Emilia, día domingo es también día sábado. O viernes. O jueves. Hace mucho tiempo era día de esfuerzo por no equivocarse, pero eso sólo la llevó a la desilusión. Luego, se convirtió en día de odio, de falsa indiferencia y envidia mal disimulada...Pero finalmente...Dejó de materializarse en emociones o acontecimientos determinados, optando por la neutralidad de ser sólo Domingo.

Avanzaba lo más rápida y decididamente que le permitían sus desobedientes piernas. Su lugar los fines de semana era la sala de música, ubicada al fondo del largo y triste pasillo principal de la casa. Le gustaba esa sala porque era la que tenía los ventanales más grandes, y así podía abarcar más lluvia con su mirada. Se sentaba al rincón para que, si alguien entraba, no reparara en ella. En todo caso, nadie iba allí en los días de visita. Perfecto.
Trató de evocar más imágenes de lo que había soñado sin conseguirlo. Estaba tan concentrada en el cuadro en movimiento que sucedía del otro lado de la ventana, que se asustó. Sabía que cuando se concentraba mucho, su mente la amedrentaba con recuerdos dolorosos y amenazas de un futuro desnudo...

Bajó la mirada. Pensó que, si en alguna parte del mundo había alguien que se preguntara lo que se sentía no poder lograr absolutamente nada de lo que uno desea, ella era la respuesta hecha persona. "Si ni siquiera puedo hacer que mis brazos se muevan como deseo que lo hagan", solía decirse.
Iba a volver la cabeza nuevamente a la ventana, pero se detuvo. El antiguo piano de pared que yacía olvidado del otro lado de la enorme habitación, acaparó su atención por unos instantes. De apariencia no se veía muy descuidado, pero ella había tratado de experimentar tocándolo una vez y hundió varias teclas, por lo cual la reprendieron fuertemente, pues culparían primero a su torpeza que a su propio descuido de dejar que las cuerdas se desgastaran y se rompieran.

De pronto, una suave musiquita interrumpió el recuerdo de aquel incidente. "Desesperadamente hermosa", dijo Emilia en voz alta sin querer...Supo inmediatamente que no era la primera vez que la oía, pues en su sueño ya la había escuchado.
Cerró los ojos para intentar recordar el escenario que acompañaba a esos sonidos; Comenzó a caminar con los brazos semi extendidos en dirección al piano, una extraña emoción la embargaba, quería llegar al piano, quería tocarlo, quería hacerla real en este mundo...

noviembre 04, 2006

Extrañezas


" Haced que borte de vosotros el canto de vosotros mismos... A vuestra manera, que es la unica manera posible, buena o mala pero siempre honesta, ya que no profesional. La profesion es profesion "
Jack Kerouac
"Las ideas de felicidad no se buscan; Están en nosotros...y para mi que tú insistes en complicar las tuyas"
"Siempre tienes tantas dificultades para simplificar las cosas?? No te preocupes, a veces lo simple es complejo de encontrar"
... ...
Cantos Exóticos...Aunque no quiera admitirlo, son mis favoritos.

Sonríe,

no importa cuando...ni por qué.