No sé exactamente sobre qué quiero escribir hoy. O tal vez sí. Solo siento el ferviente deseo de hacerlo, de que las propias letras me vuelvan a contar lo que he vivido estos últimos días, que me recuerden a trozos lo que he aprendido, sin apuro alguno, pues no quiero que el cosquilleo del mundo que piso se desvanezca y me borre la sonrisa; Porque esta vez olvidarlo no me es indiferente, porque me encanta sentir que aprendo. Y es que cada vez me convenzo más de que, tener la facultad de absorber la vida que se sucede ante tus sentidos es un fenómeno prodigioso, de descubrir que, paradójicamente no eres quien pueda llamarse sabio y aun así intentas desde tu primer día de vida ganarte un lugar especial en la tierra del conocimiento aunque luego lo niegues, lo cual no debe ser visto con negatividad...de que mis conclusiones sobre lo aprendido pueden ser erróneas, mas puedo cambiarlas y volver a aprender en un ciclo interminable...Que el aprender no es concreto, ni definitivo, ni colectivo. Y al menos en mi caso personal, en especial este último punto hace todo el proceso más atractivo, lo cual no deja jamás de motivarme.
Hoy entendí que, dentro de cada persona existen fuerzas en pugna, energía antagónica que se traduce a emociones extrañas y acciones impulsivas (entre otras cosas)...Hoy aprendí que eso duele. Arde porque los defectos dominan por sobre la voluntad de hacer florecer tus valores, y antes de poder reaccionar, en vez de tender tu mano a otro, le das un golpe. En los labios. En las manos. En los ojos.
Egoísmo...el nunca escaso egoísmo. El padre de todo antivalor existente. Hoy he aprendido que es él mismo quien, al estar tan arraigado en cada una de mis acciones, provoca en mi una pequeña tormenta en la que me cuesta cada vez más distinguir entre lo que debo y lo que quiero hacer...¿Resultado?
Estoy cansada de desear. De esperar. De ser optimista ante una reciprocidad que no va a llegar nunca, como aquella mujer que espera ansiosa a su amado fallecido. Porque ni hoy ni en cien años me sentiré orgullosa ni aceptaré el pensar en mi necesidad de cariño y atención primero que en la de los demás.
¿Por qué de pronto el corazón se aqueja de sentirse solo? ¿Es realmente culpa de otros?
Como diría un niño que va a acusar al mundo con su madre...Siento que todos se quieren tanto entre sí, tanto cariño que me rodea, tanto cariño visible...pero intocable por mi. A veces es como si mendigara un abrazo, o un beso...Y es triste, porque más que eso, debería de estar preocupada de entregar mi propio afecto a otros...Pero todo se hace tan complejo...
Y es ahi cuando vienen las malas reacciones. Porque la lógica constructiva dice que si me siento así, debo acercarme aún más a las personas, para poder recibir luego ese cariño sincero que ando buscando...Pero en cambio me entristezco, me da hasta rabia, me aparto...Tal vez para llamar la atención...Sólo tal vez.
Siento cómo una sutil desesperación de no poder abarcar todo lo que encierro en esta sesión nocturna me dificulta el paso, cómo el tiempo extiende su mano impaciente y agita las aguas por las que intento hundirme sin que la corriente vuelva a lanzarme a lo cotidiano de la orilla, allí donde cada grano de arena es una mirada despreocupada, donde el morir de las olas insinúa con un recelo mal disimulado su enemistad con lo esporádico, con lo verdaderamente natural, eso que suele despertarme en medio de una tarde observando hojas vacías. Mas, pensándolo bien, tal vez no sea el tiempo el culpable, sino yo, que cada vez me sumerjo con menos frecuencia en la experiencia diáfana, en mi propio mar.
junio 24, 2006
Real Mode: Stage 3
Hoy...hoy te quiero un poquito más que ayer. Así sucede siempre desde hace tres años...Y aun me pregunto si es bueno o malo... Ocurre que se me han acabado las estrategias para autoconvencerme de que no eres más que una idealización mía, de que mi vida no cambia si tú no estás en ella...de que mis sentimientos hacia ti no son especiales, porque se basan en algo que para mi no es tangible ni real...pero...¿Y si lo fuera?...Aaaay Dios, quiero estar contigo...
No se cuantas veces he imaginado ya como acabará nuestras historia - corrección: mi historia- y créeme que, sin exagerar, he creado cientos de versiones, todas exorbitantemente fantásticas, claro; sin embargo, en todas me quedo sin tí...no puede ser de otra forma, ¿verdad?...Y llego a lo mismo: quiero estar contigo...
Jajaja...pensar que aquí en mi mente hemos hecho infinitas cosas juntos (...). Nos hemos entregado todo el cariño y la confianza del universo; ese en el que nuestras miradas perdidas en los ojos del otro están esparcidas en cada pedacito de cielo...ese en el que, para mí, se encuentra la felicidad plena...si...el mismo que está hecho de cursilería y fantasía pura, y que al descubrir su verdadero rostro, se torna de un color dolor amargo (...) A mi me toca descubrirlo todos los días.Me hace gritar aun mas fuerte: quiero estar contigo...
Porque finalmente todo se reduce a eso: Deseos absurdos, ilusiones vacías...¿qué? ¿te diste cuenta ya, no? Todo esto se ha ido convirtiendo paulatinamente en un mero preámbulo sin razón...Seguramente lo hago intentando evadir lo que en realidad muero por escribir -es mas, muero por decir- y que en ninguna de las otras hojas que te he dedicadome he dignado a encarar: Tengo miedo. Vivo con el inmenso temor de darme cuenta de que mis sentimientos hacia tí se traduzcan un día a una sola palabra: amor. Dios! No quiero enamorarme! No puede ser...Ojalá uno pudiera controlar estas sensaciones y anularlas por completo...Y es que...Aun no he llegado a la peor parte: Tengo a mi lado a alguien que me ama incondicionalmente, la ternura hecha persona, es todo lo que yo quiero! No puedo creer que le esté pagando de esta forma...Mientras él piensa en mi, yo muero por estar contigo. Injusto, ¿no crees? Se supone que yo ya elegí a mi acompañante, no he de querer a otro que, además, es inalcanzable! Él no se lo merece...no se lo merece...como tampoco tú te mereces que yo tenga el atrevimiento de sentir lo que siento...*Me han entrgado un corazón entero y yo solo he dado la mitad del mío...No es nada agradable pensar en la posibilidad de que la otra mitad diga...tu nombre*
Y bueno...es así como me dejas entre la espada y la pared; Por un lado siento que ya no aguanto más, que ya no quiero seguir cargando ya ni un minuto más este gran peso que llevo dentro...este gran cofre con tantas frases destinadas a tu corazón, porque cada vez que hablo contigo dejas entrever algo hermoso que sin darte cuenta se cuela por los recobecos de tus secretos y tus metáforas codificadas, materializándose inesperadamente en un nuevo conjunto de palabras que albergo con la total desesperanza de revelártelas algún día...Mas, en la otra esquina, está el poderoso rechazo al hecho de perderte, de que ya no sea yo quien te arranque de mi vida, sino que seas tú quien lo haga por voluntad propia...No podría soportarlo bajo ninguna circunstancia ¿sabes? Y aunque detesto tener que admitir que necesito saber de ti en todo momento, que la mayor parte de los segundos que se suceden en torno a mi mundo nacen y mueren con el irrvocable destino de invocar en la memoria tus facciones, tus palabras, y todo aquello que de ti recibo para proyectarlo una y otra vez; que me importas más de lo que debería importarme, que mis sueños de cada 5 segundos son simulaciones de las posibles sensaciones que me invadirían si tuviera tus ojos clavados en mi, que te admiro, que adoro absolutamente todo en ti...Lo único que me mantiene en pie para seguir encaminando todo este montaje de "soy feliz contigo" (que en parte lo soy...pero en fin, se que entiendes la idea), lo único suficientemente fuerte como para aceptar el hecho de seguir conviviendo con la tan odiada -por ambos- hipocresía, teniendo la desfachatez de aplicarla contigo, siendo que te has empeñado tanto en enseñarme sus frívolos rostros...es la cobardía. Sí señor, nada más ni nada menos. Mi título de cobarde profesional es el factor principal que sustenta este show. Pero es que a medida que más te conozco, se incrementa aun mas el deseo de acompañarte siempre del modo que sea; de ayudarte. de entregarte por entero mi confianza, mi cariño...todo lo que de mí necesites. Porque creo que, a pesar de que a tu corto camino sabes más de la cuenta y a pesar de que tu vida está rellena por profundas e infinitas interrogaciones y cuestionamientos de todos los tamaños, aun hay cosas que, a mi juicio, aun no sabes ver ni sentir; siento que aquel fenómeno de la dualidad del héroe que has experimentado durante tantos años implica instatisfacción para contigo y/o para con el mundo (aunque no lo creas así)...
Por eso me he planteado el objetivo de seguir aprendiendo contigo lo que más pueda y tratar de ser útil en tu propio proceso de asimilacion de la existencia. Cierto es que no soy de la estatura de tu vida, tal vez me falta madurez a chorros y capacidad reflexiva para comprender cosas que ya descubriste hace mucho tiempo, pero estoy dispuesta a dejar que me muestres la senda por la que caminas, porque la luz que irradias me dice que eres tú y solo tú el indicado para ello...No quiero separar mi corazón del tuyo, aunque este último jamás se entere...No me importa lo que deba entregar a cambio: Para siempre contigo.
No se cuantas veces he imaginado ya como acabará nuestras historia - corrección: mi historia- y créeme que, sin exagerar, he creado cientos de versiones, todas exorbitantemente fantásticas, claro; sin embargo, en todas me quedo sin tí...no puede ser de otra forma, ¿verdad?...Y llego a lo mismo: quiero estar contigo...
Jajaja...pensar que aquí en mi mente hemos hecho infinitas cosas juntos (...). Nos hemos entregado todo el cariño y la confianza del universo; ese en el que nuestras miradas perdidas en los ojos del otro están esparcidas en cada pedacito de cielo...ese en el que, para mí, se encuentra la felicidad plena...si...el mismo que está hecho de cursilería y fantasía pura, y que al descubrir su verdadero rostro, se torna de un color dolor amargo (...) A mi me toca descubrirlo todos los días.Me hace gritar aun mas fuerte: quiero estar contigo...
Porque finalmente todo se reduce a eso: Deseos absurdos, ilusiones vacías...¿qué? ¿te diste cuenta ya, no? Todo esto se ha ido convirtiendo paulatinamente en un mero preámbulo sin razón...Seguramente lo hago intentando evadir lo que en realidad muero por escribir -es mas, muero por decir- y que en ninguna de las otras hojas que te he dedicadome he dignado a encarar: Tengo miedo. Vivo con el inmenso temor de darme cuenta de que mis sentimientos hacia tí se traduzcan un día a una sola palabra: amor. Dios! No quiero enamorarme! No puede ser...Ojalá uno pudiera controlar estas sensaciones y anularlas por completo...Y es que...Aun no he llegado a la peor parte: Tengo a mi lado a alguien que me ama incondicionalmente, la ternura hecha persona, es todo lo que yo quiero! No puedo creer que le esté pagando de esta forma...Mientras él piensa en mi, yo muero por estar contigo. Injusto, ¿no crees? Se supone que yo ya elegí a mi acompañante, no he de querer a otro que, además, es inalcanzable! Él no se lo merece...no se lo merece...como tampoco tú te mereces que yo tenga el atrevimiento de sentir lo que siento...*Me han entrgado un corazón entero y yo solo he dado la mitad del mío...No es nada agradable pensar en la posibilidad de que la otra mitad diga...tu nombre*
Y bueno...es así como me dejas entre la espada y la pared; Por un lado siento que ya no aguanto más, que ya no quiero seguir cargando ya ni un minuto más este gran peso que llevo dentro...este gran cofre con tantas frases destinadas a tu corazón, porque cada vez que hablo contigo dejas entrever algo hermoso que sin darte cuenta se cuela por los recobecos de tus secretos y tus metáforas codificadas, materializándose inesperadamente en un nuevo conjunto de palabras que albergo con la total desesperanza de revelártelas algún día...Mas, en la otra esquina, está el poderoso rechazo al hecho de perderte, de que ya no sea yo quien te arranque de mi vida, sino que seas tú quien lo haga por voluntad propia...No podría soportarlo bajo ninguna circunstancia ¿sabes? Y aunque detesto tener que admitir que necesito saber de ti en todo momento, que la mayor parte de los segundos que se suceden en torno a mi mundo nacen y mueren con el irrvocable destino de invocar en la memoria tus facciones, tus palabras, y todo aquello que de ti recibo para proyectarlo una y otra vez; que me importas más de lo que debería importarme, que mis sueños de cada 5 segundos son simulaciones de las posibles sensaciones que me invadirían si tuviera tus ojos clavados en mi, que te admiro, que adoro absolutamente todo en ti...Lo único que me mantiene en pie para seguir encaminando todo este montaje de "soy feliz contigo" (que en parte lo soy...pero en fin, se que entiendes la idea), lo único suficientemente fuerte como para aceptar el hecho de seguir conviviendo con la tan odiada -por ambos- hipocresía, teniendo la desfachatez de aplicarla contigo, siendo que te has empeñado tanto en enseñarme sus frívolos rostros...es la cobardía. Sí señor, nada más ni nada menos. Mi título de cobarde profesional es el factor principal que sustenta este show. Pero es que a medida que más te conozco, se incrementa aun mas el deseo de acompañarte siempre del modo que sea; de ayudarte. de entregarte por entero mi confianza, mi cariño...todo lo que de mí necesites. Porque creo que, a pesar de que a tu corto camino sabes más de la cuenta y a pesar de que tu vida está rellena por profundas e infinitas interrogaciones y cuestionamientos de todos los tamaños, aun hay cosas que, a mi juicio, aun no sabes ver ni sentir; siento que aquel fenómeno de la dualidad del héroe que has experimentado durante tantos años implica instatisfacción para contigo y/o para con el mundo (aunque no lo creas así)...
Por eso me he planteado el objetivo de seguir aprendiendo contigo lo que más pueda y tratar de ser útil en tu propio proceso de asimilacion de la existencia. Cierto es que no soy de la estatura de tu vida, tal vez me falta madurez a chorros y capacidad reflexiva para comprender cosas que ya descubriste hace mucho tiempo, pero estoy dispuesta a dejar que me muestres la senda por la que caminas, porque la luz que irradias me dice que eres tú y solo tú el indicado para ello...No quiero separar mi corazón del tuyo, aunque este último jamás se entere...No me importa lo que deba entregar a cambio: Para siempre contigo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Sonríe,
no importa cuando...ni por qué.

